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jueves, 06 de marzo de 2008 |
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Los poliedros regulares poseen la propiedad de estar contenidos los unos en los otros en forma misteriosamente precisa. Es como un caleidoscopio que logra todas las formas posibles, hasta las más improbables (las equilibradas).
Aquí se ilustran algunas de dichas variantes con el ánimo de aclarar cómo una figura nos lleva a las otras. Podemos visualizar la lúdica de llegar a pentágonos a partir de triángulos o cuadrados y viceversa (llegamos de un polígono regular a otro, o de un poliedro a otro). 
Los poliedros regulares son fractales, ya que en cualquiera de ellos está insinuada la imagen mayor o menor de sí mismo y de los demás. De manera reiterativa, cada uno de los cinco sólidos regulares invita a revisarse y a reconocer que contiene a los demás. Es tal la belleza que hay en estos arreglos geométricos que merecen ser reconocidos como verdaderas joyas que decoran el mundo. La estrategia metodológica es lúdica y permite interactuar imágenes tridimensionales entre sí para aleccionar sobre arquetipos que generan procesos constructivos en el universo. Desde lo puramente teórico se alcanza a comprender los mecanismos, recursos prácticos y alternativas de solución que dan fuerza a las estructuras naturales.
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